Hiper-sexualización: por qué nuestra cultura está obsesionada con el sexo y por qué necesitamos relajarnos

El sexo es algo bueno. Quiero enfatizar eso incluso antes de comenzar este artículo. Sinceramente, creo que en el contexto adecuado y cuando se usa con moderación, el sexo es saludable y extremadamente agradable. No hay nada de malo en el sexo en sí mismo.

Si no fuera por el sexo, ni tú ni yo estaríamos aquí en este momento, así que no confundas este artículo con anti-sexo.

El problema es que creo que nuestra cultura está hipersexualizada hasta el punto de que está teniendo efectos abiertamente negativos en nuestra sociedad. El sexo vende y se usa para vender de todo, desde hamburguesas y automóviles, hasta pastillas para adelgazar y películas de gran éxito de Hollywood. Es tan frecuente que muchos de nosotros aparentemente nos hemos vuelto insensibles y simplemente lo dejamos fluir libremente en nuestras mentes. Esto es algo malo por varias razones, pero comencemos con el perpetrador más obvio.

La pornografía se consume de forma generalizada y masiva en todas partes, ya que existe una conexión a Internet. Todo el mundo quiere excitación sexual y placer, y con la creación de pornografía en Internet puede obtener ese placer cuando lo desee, donde quiera y prácticamente sin costo para usted. Con la creación del teléfono inteligente la pornografía es aún más móvil que nunca.

Lo que pasa con la pornografía es que los seres humanos no están diseñados para poder obtener gratificación con tanta frecuencia o regularidad. Así como el reciente acceso abundante a alimentos grasos y azucarados (que solían ser raros y difíciles de conseguir) ha llevado a un consumo excesivo y a varios problemas de salud, también lo ha hecho el reciente acceso abundante a la pornografía.

Aquí hay una conferencia sobre exactamente por qué esto es un problema:

La pornografía no solo exige una re-gratificación constante, sino que también conduce a versiones fetichistas y más "extremas" de la pornografía para obtener esa solución continuamente. Similar a una droga de entrada, el próximo golpe debe ser un poco mejor o más intenso que el anterior. Tras la exposición regular a la pornografía, el sexo regular puede convertirse en vainilla y, por lo tanto, debe pervertirse o condimentarse de alguna manera para obtener algún placer. Si bien es evidente que esto no es cierto para todos, en los casos más extremos, muchos delincuentes sexuales pueden rastrear su mala conducta hasta alguna forma de abuso sexual cometido contra ellos o la exposición excesiva y temprana a material sexual.

Alejándonos de la pornografía por un momento, hablemos de la sexualización que vemos en los anuncios, las revistas y la televisión todo el tiempo. LEER MÁS